“El mejor capital cultural que podemos legarle a nuestros hijos es leerles libros desde que nacen”

17 Octubre, 2013

En Inglaterra el Estado resguarda a los niños del consumo exagerado de Televisión. Por otra parte, las personas pueden invertir su tiempo en varias actividades gracias a que no existen jornadas laborales tan extensas. Son algunas de las realidades de un contexto social que favorece la cultura y del cual se enriquece la autora Edebé Bernardita Muñoz.

Desde hace cinco años Bernardita vive en Bristol, ciudad puerto del sudoeste de Inglaterra donde recientemente obtuvo un Doctorado en Educación, especialización que se suma a la profesión de psicológa y a su carrera de escritora.

Ha transcurrido una década desde que publicara su primer libro: “El pequeño Universo”. El cuento se desarrolla en “Cuadrópolis”, ciudad en la que aprenden a convivir cuadrados, triángulos y círculos, no sin antes dejarse llevar por los prejuicios, que logran derribarse cuando descubren que todos tienen una riqueza que aportar.

Está pronta a publicar con Edebé dos nuevos libros: “El Pulpo” y “La Desaparición de León”, que serán lanzados en la Feria Internacional del Libro de Santiago. Suma así tres trabajos con la Editorial Salesiana, sin embargo, su obra supera la docena de libros infantiles y juveniles con varias editoriales en Chile y el resto de Latinoamérica.

Su desarrollo profesional como psicóloga y doctora en educación llenan de sentido su producción literaria. Al respecto nos comenta: “La evidencia nacional e internacional es contundente en demostrar que el mejor capital cultural que podemos legarle a nuestros hijos es leerles libros desde que nacen, e inculcarles el hábito por la lectura como algo que hacemos todos los días, tan cotidiano y necesario como lavarse los dientes. Esto tiene un efecto incluso mayor en sus logros educacionales y personales, que pagar una matrícula escolar o comprarles el último dispositivo tecnológico”.

Su trabajo además está profundamente permeado por la experiencia en el Reino Unido, que en materia de conciencia de la importancia de la cultura y el resguardo de su producción en ámbitos literarios –entre otros-, parece ser una realidad utópica, comparándola con lo que ocurre en Chile. Al respecto, nos cuenta: “(En Inglaterra) no sólo hay buenos libros a precios accesibles -y cuando digo 'buenos' me refiero a libros que tratan abiertamente temáticas cercanas a las vidas e intereses de los niños y jóvenes- sino que a la vez las familias tienen TIEMPO, porque la jornada laboral termina a las 5 de la tarde y el consumo de televisión infantil está restringida por el Estado. Además, las bibliotecas y colegios ofrecen constantes experiencias gratuitas de alfabetización y promoción lectora desde que nacen…

También hay una fuerte tradición y apoyo por lo nacional y local, por sobre lo global. Por ejemplo, el Estado provee a los colegios y bibliotecas con libros de autores e ilustradores británicos, aunque sean más caros que los extranjeros. En suma, hay un círculo virtuoso que fomenta la industria nacional y el hábito lector”.

Actualmente Bernardita termina una serie de relatos protagonizados por Juana, una niña pequeña, pero muy astuta que espera transformarse muy pronto en una nueva heroína de la literatura infantil chilena. Además trabaja en un libro juvenil sobre cómo fue para ella crecer en dictadura.

Fuente: Edebé Noticias

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