Piedad Cabrera: “No es de donde tú vengas, es lo que quieres hacer, es el deseo de aprender…”

08 Mayo, 2015

La pasión por aprender y el deseo de impactar son dos leitmotiv que determinan, de modo transversal, la vida de Piedad Cabrera, novel escritora de Edebé que llegó a Chile a principios de 2000, procedente Colombia, para realizar estudios de postgrado.

Su primer libro, “El árbol del amor”, publicado en 2014 es, justamente, un esfuerzo por ofrecer un aporte en la adopción, tema del cual –según señala- la literatura y el mundo académico tienen aún mucho por hacer.

Su periplo formativo académico suma más de una década entre el pregrado obtenido en Bogotá, como profesora en educación diferencial, y los tres postgrados alcanzados en Chile: primero fue la Maestría en Ciencias de la Educación con mención en dificultades del aprendizaje que realizó tras obtener una beca de la Organización Estados Americanos (OEA), luego el Doctorado en Psicología y, finalmente, el Post Doctorado en ­­­­Psicología, todos en la Pontifica Universidad Católica.

Si bien lo logrado en materia formativa alcanza la cúspide académica, Piedad considera que los títulos no tienen valor en sí mismos. Es más, rehúye de ser tratada según el grado alcanzado, especialmente de ser llamada doctora. “Estudiar un doctorado lo puede hacer cualquiera que tenga el deseo, la insistencia, el ahínco, que asuma el desafío, pero tratar de construirte como una persona que impacte, eso es diferente. No necesariamente la especialización garantiza ser significativo”.

Llega a nuestro país en tiempos de una cultura migrante mucho menos pujante a la de hoy, escenario que, por ende, le presentó mayores desafíos para lograr la adaptación y la vinculación, sin embargo, evalúa su década y media en Chile con preponderante positivismo, agradecida de las múltiples oportunidades que ha encontrado para formarse y volcar su vocación docente y, ahora, su trabajo literario.

Ha sido docente en varias universidades: Pontificia Universidad Católica, Diego Portales, Finis Terrae y ahora, desde 2013, se desempeña en Dirección de Docencia y en la Facultad de Educación de la U. Alberto Hurtado, lugar que le ha brindado sustancial apoyo para emprender y crear y por cuya misión siente especial interpelación dado que atiende a muchos estudiantes que son la primera generación en la familia que realiza estudios universitarios. “Que mejor que ser profesora en un espacio donde sabes que lo que vas hacer tiene un impacto mayor”.

La vida es aprendizaje

Cuando sus padres y hermanos le preguntan “¿Cuándo dejarás de estudiar?”, Piedad no responde con plazos de tiempo, sino con la convicción que la mueve: “La vida es aprendizaje, es pasión por saber, conocer, por hacer las cosas bien, o, por lo menos, intentarlo, y para eso considero que hay que aprender, leer, estudiar”.

El ejemplo de su madre, profesora de educación básica en Colombia, la marcó profundamente por el modo de enfrentar el ejercicio docente, comprendido como una vocación. Muy vivo tiene el recuerdo de un niño sordo que llega al curso de su madre luego de deambular por la escuela, víctima del rechazo, por sus condiciones. Lejos de aproblemarse, emprende camino para buscar métodos que permitieran al niño aprender.

Asimismo, Piedad enfrenta el desafío docente desde similar perspectiva, asumiéndolo y ejerciéndolo con pasión, para apasionar, para impactar, para, no sólo, abordar sectores de aprendizaje, sino, también, para enseñar habilidades que logren ser determinantes en la vida.

Capital cultural y oportunidades

Piedad Cabrera proviene de una familia de clase media que con mucho esfuerzo logró darle oportunidades para adquirir herramientas que favorecieron su desarrollo personal. En esta realidad, la constancia y la perseverancia ha sido pan de cada día, por eso cree que el aprendizaje y la consecución de logros a cualquier nivel no están del todo determinados por el capital cultural de base de las personas.

“No necesariamente el capital cultural lo determina todo. Hay otras instancias en las que se puede enriquecer ese capital… Siempre le digo a mis estudiantes: No es de donde tú vengas, es lo que quieres hacer, es el deseo de aprender, de asombrarte, de conocer, de avanzar, de profundizar”.

“Haber estudiado educación especial –agrega- me sirvió muchísimo para entender que cada persona tiene una capacidad especial que te hace único. Tienes que descubrir cuál es, porque alguien más no lo va a hacer, y cuando la encuentres, potenciarla. Es lo que me pasa con la escritura”.

Una búsqueda que llega a puerto

Llega a Edebé en 2013 sin ninguna recomendación o contacto, haciendo una búsqueda por internet, movida por el deseo de que su cuento, “El árbol del amor”, fuera publicado. Sabía, eso sí, de la inspiración de la empresa según los principios de Don Bosco -fundador de la Congregación Salesiana- que comprende también desde una misión que busca impactar.

Cuentos ha escrito varios, sobre todo en el ejercicio de la docencia para generar recursos que le ayudasen con niños y niñas que no tenían buena disposición, sin embargo, “El árbol del amor” es su debut en términos de publicaciones. El texto muestra cómo un niño se enfrenta al desafío, junto a sus hermanas y papás, de explicar a otros la constitución de su familia adoptiva.

Hasta ahora el libro ha sido material de interés en varios colegios y también en instituciones como Fundación San José, dedicadas a temas de adopción.

Familia: constituida como esté constituida

Al leer el cuento queda en evidencia el valor preponderante que Piedad da a la familia y a la diversidad con la que se está constituyendo hoy, situación que corrobora en esta entrevista: “Para mí la base de la sociedad es la familia, constituida como esté constituida. Familia también es la mamá separada con dos hijos, es un tipo de familia. El cuento releva esta necesidad de construir un espacio que transmita amor, valores, principios, y que, indistintamente cómo se componga, tú lo puedes hacer”.

¿Por qué la imagen del árbol?, le preguntamos: “Para que la familia se sostenga tiene que tener cimientos fuertes… Hay una raíz que no se puede perder, está en ese hijo (adoptado)… Esas raíces van a acompañar siempre a eso hijo, y se construye la familia desde esas raíces”.

Piedad ya está trabajando en un nuevo cuento que también trata la adopción. Esta vez el foco está puesto en los papás adoptivos, su quehacer y sus sueños en la espera de concretar el largo proceso de la adopción. “Esos momentos en los que la pareja se imagina cómo puede ser ese niñito que estás esperando. Hay todo un mundo de cosas ahí que el cuento, en modalidad libro álbum, lo explorará”.

Fuente: Edebé Noticias

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